En nuestro anterior artículo pudiste conocer al detalle qué es la logística inversa. Te explicamos los tipos que hay, sus flujos, y además te mostramos ejemplos concretos. Para profundizar más en el tema, hoy te presentamos los 7 objetivos de la logística inversa.

1.      Reciclar

Uno de los principales objetivos de la logística inversa es el de reciclar los materiales. A menudo en el sector se utilizan embalajes o envases que son necesarios para el transporte del producto, pero que sin embargo no representan ninguna utilidad para el cliente.

En este caso una de las posibilidades es la de reciclar estos materiales. Es decir, devolverlos a su centro de fabricación para que ejerzan de materia prima para otro producto.

Esta alternativa es muy recomendable debido a que se trata de una práctica muy respetuosa con el medio ambiente. Sin embargo, no todos los materiales pueden ser reciclados.

2.      Gestionar residuos

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Algunos productos finales generan residuos que no suponen un beneficio para nadie. Estos deshechos deben ser tratados correctamente para cumplir con las normativas y para ser ecológicamente responsables.

Normalmente el centro de origen tiene mayor facilidad para gestionar ese tipo de residuo. No en vano es una empresa especializada en ese producto. Devolver esos residuos mediante la logística inversa es una manera eficiente de hacer frente a este proceso.

3.      Sustituir productos

Es bastante habitual que al entregar un pedido haya alguna incidencia. Puede ser que hubiera un error al preparar al pedido. Que el cliente decida a última hora realizar un cambio. Incluso que haya una rotura de materiales.

En estos casos es posible realizar una sustitución del producto. El cliente entregará el que no le interesa a su proveedor. A cambio éste lo sustituirá por el que el cliente demanda.

4.      Devolver una mercancía

Situándonos en el caso anterior, es posible que el cliente quiera devolver un producto pero no desee ninguno en su lugar.

En ese caso el proceso empezará de manera idéntica, devolviendo el producto no deseado al proveedor. Sin embargo, en este caso no habrá reemplazo. Simplemente el producto devuelto no será cobrado.

5.      Reutilizar

Determinados tipos de producto pueden tener más de un uso. Eso hace que tengan valor para su centro de fabricación.

En estos casos proveedor y cliente llegan a un acuerdo para pactar un descuento a cambio de la devolución de estos productos. Resulta una operación beneficiosa para ambas partes, ya que el producto no tiene valor para el cliente.

Reutilizar un producto no sólo tiene un valor económico para el proveedor. También tiene un impacto positivo en el medio ambiente, ya que se consumen menos recursos.

6.      Refabricar

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Aunque se trata de una práctica menos común, de algunos productos se pueden extraer componentes útiles para formar parte de nuevos productos finales.

En  estos casos hablaremos de refabricación, cuando parte de un producto se utilizará para la confección de uno nuevo.

Se trata también de una alternativa respetuosa con el medio ambiente y lucrativa para la empresa fabricante.

7.      Destruir

Hay productos que sin embargo no se pueden reciclar, reutilizar ni refabricar. Deben ser directamente destruidos. La manera de gestionar esta destrucción será más eficiente si la lleva a cabo la empresa productora, ya que está especializada en el producto.

Devolver un producto para ser destruido no es la alternativa más recomendable en términos ecológicos, no obstante a veces es la única viable.

Los objetivos de la logística inversa pueden ser varios, dependiendo de la tipología de producto y sus usos. Conocerlos te ayudará a gestionar tu sistema logístico de una manera más productiva y eficaz.

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jessica jefe de comprasJessica Anillo

Responsable de Soporte al Cliente
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