¿Cómo calcular el coste real de un vehículo?

Publicado por Rafael de Movertis el

Hoy vamos a hablarte de un tema que preocupa a muchos conductores: saber el coste real de un vehículo, tanto si es para venderlo como para comprarlo. La idea es que no te lleves ninguna sorpresa y que estés a la altura del mercado.

Dos enfoques sobre los costes de un vehículo

Cuando hablamos de los costes de un vehículo, esta cuestión se puede enfocar de dos formas distintas. Repasémoslas:

¿Cuánto cuesta producir un vehículo?

Desde este primer punto de vista, que es el que utilizan los fabricantes, producir un automóvil hoy día está muy estandarizado gracias a diversas variables. Entre ellas podemos destacar el coste de los materiales a utilizar, la inversión tecnológica que conlleva, el espacio donde se ha de producir, los operarios que intervienen en el proceso y la logística asociada a la cadena de montaje y la comercialización del producto final. Esta vertiente no es la que nos concierne en mayor medida a la hora de comprar un coche. Aun así, un estudio de los costes de producción explicaría el porqué de los distintos precios de los automóviles.

¿Cuánto cuesta tener un vehículo y los gastos de su tenencia?

La tenencia de un coche y sus costes derivados es el enfoque que más nos impacta de forma directa, tanto en el día a día como en nuestra economía. En este caso no sólo se valora el coste en sí, sino todo lo que implica el mantenimiento del coche.

Calcular el coste real de un vehículo
La adquisición de un automóvil es la segunda en importancia, por cuantía económica, que realizamos a lo largo de nuestras vidas.

Costes de un vehículo: consideraciones generales

En primer lugar, cabe destacar el aspecto más importante de todos en este proceso: el precio del coche que queremos adquirir.

Una vez que hemos elegido nuestro modelo y obtenemos un precio que consideramos adecuado a nuestras posibilidades, existe una serie de costes adicionales que vale la pena mirar al detalle. Vamos a ello:

Costes legales asociados a la adquisición

Estos pueden variar en función de si el automóvil es nuevo o es usado. Entre estos costes están el impuesto de matriculación, el IVA (si el automóvil es nuevo), el impuesto municipal de circulación, el impuesto de transmisiones patrimoniales (si el vehículo es usado) y los gastos de matriculación que habitualmente cobra el concesionario o la gestoría. Esta última tramita los documentos ante la Jefatura de Tráfico y la Delegación de Hacienda. Pincha aquí y mira la lista completa de estos trámites.

Postventa del coche

El siguiente aspecto que cabe señalar es la llamada postventa del coche, es decir, los gastos de mantenimiento del vehículo. Aquí se engloban desde las revisiones o la compra de neumáticos hasta las eventuales reparaciones por averías que puedan ocurrir a lo largo de la vida útil del mismo.

Otros gastos adicionales

Ligados a estos, aunque en otro apartado, están otros gastos adicionales. Hablamos del coste del combustible, los peajes por los que podemos pasar en nuestros viajes, los tickets de parking exteriores e interiores, los accesorios que decidimos montar, entre muchos otros.

Contratación del seguro obligatorio

No menos importante y onerosa es la contratación de un seguro obligatorio para nuestro coche, ya que, al poseer un vehículo estamos obligados a tener un seguro que haga frente a la responsabilidad civil y a los daños que podamos ocasionar en su uso. Este seguro puede tener distintas coberturas, que lo hará más o menos caro en función de los apartados que cubra.

Revisión ITV

Otro de los costes que hemos de contemplar es el gasto de la revisión ITV, es decir, la revisión que certifica que nuestros coches son aptos para circular por las vías públicas. No solemos tenerlo muy en cuenta cuando comparamos un vehículo, pero es obligatorio y depende de la edad del automóvil y los accesorios que queremos montar en nuestros coches y su homologación. Pincha aquí para saber más sobre estos costes.

Conclusión: ¿cuánto cuesta mi coche?

Señalados los costes de un vehículo, hemos de decir que hallar un importe exacto del precio de este es una tarea ardua y complicada. Depende de diversos factores que no en todos los casos resultan cuantificables. Por ejemplo, la variabilidad de los precios del combustible o la oscilación en los costes de materiales y revisiones.

Por otro lado, la diversa fiscalidad de las regiones y los municipios de nuestro país, estimando unos precios dispares para idénticos impuestos, es otra de las circunstancias que pueden alterar el coste real de un vehículo.

Asimismo, la forma de pago de un automóvil determina en mayor o menor manera el precio final del mismo. Si compramos un coche al contado el coste será más bajo que si lo financiamos a plazos. Esto se debe a los intereses generados por el aplazamiento. Si optamos por un leasing o un renting, además de los intereses del aplazamiento hemos de tener en cuenta las posibles desgravaciones fiscales en futuros pagos de impuestos personales o de sociedad.

Hay que adaptarnos a nuestras circunstancias y bolsillos, dado que la adquisición de un automóvil es la segunda en importancia, por cuantía económica, que realizamos a lo largo de nuestras vidas. Lo que en principio es un logro se puede convertir en una infausta inversión si no tenemos en cuenta los puntos analizados en este post.

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