Renting o compra, ¿qué es mejor para una flota de vehículos?

Publicado Por Noemí de Movertis el junio 27, 2018

Cuando vas a adquirir un vehículo para nuestra flota de empresa, tienes dos opciones: renting o compra.

En cuanto al renting o alquiler a largo plazo, consiste en adquirir el uso de un vehículo mediante una de las diversas formas de financiación que existen; renuncias a la propiedad del mismo, pero tienes una serie de servicios añadidos que no se contemplan en la compra. Por lo que a la compra tradicional respecta, pagas el coste y te conviertes en su propietario.

Características de la compra y el renting de vehículos

Lo que diferencia a un sistema del otro es que en uno tienes la propiedad del bien y en el otro adquieres el uso mediante alquiler del bien. Sin embargo, hay otros elementos que deberías analizar antes de tomar una decisión:

  •         Compra de vehículos:

Mediante la compra del coche somos los propietarios de este, pero a partir de ese momento tenemos que preocuparnos por otras cuestiones. Por ley es obligatorio contratar un seguro que cubra la responsabilidad civil derivada de la conducción de automóviles. De igual forma, hemos de hacernos cargo de los distintos impuestos que gravan la compra de un coche, tales como el IVA, el impuesto de matriculación y el impuesto de circulación. También tenemos que asumir la llamada postventa del vehículo, es decir, los gastos derivados de las revisiones de mantenimiento, los cambios de neumáticos, las reparaciones derivadas y las revisiones periódicas que nos marca la legislación estatal: las llamadas ITV.

  •         Renting de vehículos:

En el renting no adquirimos la propiedad del coche. Lo que hacemos es pagar por su uso y disfrute. Elegimos un modelo que se ajuste a las necesidades y accedemos a una serie de servicios durante un plazo concreto. La entidad nos ofrece, dentro de la cuota mensual que pagamos, los añadidos de lo que antes hemos llamado vida útil del bien; es decir, los impuestos, el seguro obligatorio, las revisiones, los cambios de neumáticos, las reparaciones y las ITV que tenga que pasar el coche. Una vez que ha pasado el plazo, procederemos a la devolución del coche en las condiciones que acordamos en el momento de la contratación de este servicio. Podemos optar a una nueva contratación o desestimar esta opción.

Renting o compra: ¿qué supone cada una para tu empresa?

Esta es la gran pregunta que siempre se plantea a la hora de adquirir un vehículo para nuestra flota. Para saber la respuesta no hay fórmulas mágicas. Simplemente hemos de decantarnos por una de las dos opciones en función del tamaño de nuestra flota y las posibilidades financieras con las que contamos. Mira atentamente qué supone cada una de estas decisiones y valóralo tú mismo:

  • Cuando compramos un coche, éste entra a formar parte del patrimonio de nuestra empresa o de tu patrimonio personal. Si eres autónomo, tienes que contabilizarlo desde ese momento en las futuras declaraciones de impuestos y calcular su amortización.  Los gastos originados por el uso del vehículo también corren por cuenta nuestra. Es importante vigilar que los gastos no aumenten de forma excesiva. La amortización del coste del vehículo dependerá, entre otras razones, de nuestra gestión directa.
  • Si elegimos el renting, no hemos de realizar ningún desembolso inicial. El bien no se adquiere formalmente. Sólo pagamos por su uso y por los servicios asociados. Su propietario es la compañía o entidad financiera que nos propone la opción de alquilar el automóvil que nosotros elegimos a cambio de una cuota mensual. Dicha cuota incluye los servicios inherentes que nos proponen por contrato, por ejemplo el seguro obligatorio del vehículo y el mantenimiento del mismo durante el plazo que hayamos pactado. En nuestras cuentas la cuota de renting constará como un gasto deducible en las declaraciones de impuestos.

Renting o compra: consideraciones previas a la decisión

Hemos de ser prácticos y realistas. Siempre hay que elegir la mejor opción para nuestro negocio. Algunos elementos a tener en cuenta son:

  1. Si el coche va a tener un uso frecuente, esto supone un mayor desgaste en las piezas del vehículo. Afrontar estos gastos puede desequilibrar nuestro presupuesto. Aparte, en los primeros años de vida de un coche, la depreciación que sufre por un uso continuo y la realización de muchos kilómetros hace más plausible la opción del renting. La pérdida de valor asociada a este uso la sufre la compañía que nos ha arrendado el bien; es ella la que se ha de preocupar de la posible venta futura del vehículo, no teniendo impacto alguno para nosotros.
  2. El renting es idóneo para las grandes flotas de vehículos. Se controlan mejor los vehículos, los kilometrajes que se van alcanzado y la optimización de los resultados de la flota.
  3. Si vas a adquirir un número reducido de coches, o si el uso que les vas a dar no es muy frecuente, la compra es la mejor opción. Las cuotas que se fijan en el renting pueden resultar demasiado onerosas. El mantenimiento, los cambios de neumáticos, los seguros y otros servicios que incluye el renting en sus cuotas mensuales suelen tener sobreprecios. No olvides que el renting no deja de ser una fórmula de financiación.
  4. Eso sí, sea cual sea la opción que elijas, debes tener claro que cuando compras un coche eres tú el que se encargará de toda su gestión durante la vida útil del mismo. Esto incluye, si es el caso, su posible venta.

En definitiva, ¿qué hago?

No hay una respuesta definitiva. Cuando vayamos a afrontar la adquisición de un automóvil, siempre hemos de atender a lo que realmente nos puede beneficiar. Del mismo modo, hay que tener presentes los medios económicos presentes y futuros de los que disponemos y, sobre todo, el uso y la función al que vamos a destinar al coche.

Es necesario, y sería un gran error no hacerlo, tener una calculadora a mano y echar todas las cuentas posibles. La idea es esclarecer lo que costará un coche destinado a nuestra flota. Una mala elección puede suponer un gasto muy elevado y una experiencia desagradable que hemos de evitar a toda costa.

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