
El coste por kilómetro es uno de los indicadores más útiles para gestionar una flota. Te dice cuánto te cuesta realmente mover cada vehículo, te ayuda a presupuestar rutas con precisión y es la base para detectar ineficiencias antes de que impacten en tu rentabilidad.
En este artículo te explicamos cómo calcularlo paso a paso y qué variables debes tener en cuenta.
El cálculo de partida es sencillo:
Coste por kilómetro = Costes totales del vehículo ÷ Kilómetros recorridos
El reto no está en la fórmula, sino en tener todos los costes bien identificados. Muchas empresas calculan solo el combustible y se quedan con una cifra incompleta.
Para obtener un coste por kilómetro real, debes sumar tanto los costes fijos como los variables de cada vehículo.
Son los que pagas independientemente de si el vehículo circula o no:
Son los que aumentan con el uso del vehículo:
Tomemos un camión rígido que recorre 100.000 km al año:

Con ese dato ya puedes evaluar si las tarifas que estás cobrando cubren realmente tus costes.
El €/km que obtienes con este cálculo es tu umbral de rentabilidad, no tu tarifa. Para fijar el precio a cobrar al cliente, debes añadir el margen de beneficio que necesitas.
Si tu coste es 0,61 €/km y quieres un margen del 20%, tu tarifa mínima sería 0,73 €/km. Por debajo de esa cifra, estás perdiendo dinero.
📌 Referencia útil: La Agencia Tributaria establece 0,26 €/km como cantidad exenta en desplazamientos laborales. Es un dato fiscal, no un coste real de operación, pero sirve como referencia mínima orientativa en determinados contextos.
Estos no aparecen en ninguna factura, pero encarecen el €/km real:
Calcularlo a mano con más de 5 vehículos es lento y propenso a errores. Una plataforma de gestión de flotas cruza automáticamente los kilómetros reales (GPS) con los costes de combustible y mantenimiento, y te da el €/km por vehículo sin trabajo manual.
Si quieres verlo con los datos de tu propia flota, en Movertis podemos ayudarte.
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